FESTIVAL EN EL ENSAYO GENERAL ANTES DEL PSG

6 tiros

1. El gol de Lucas Vázquez a los 48 segundos asfaltaba el camino para el Real Madrid (1-0). Su precocidad fue el preludio de una fiesta en Chamartín. Zidane apostó por cuatro hombres en medio campo: Modric y Kroos  en el doble pivote; y en las bandas, la frescura, juventud, ritmo, verticalidad y descaro de Lucas y Asensio. Bloque muy alto e intensa presión a la salida del balón era el mejor remedio contra un equipo txuriurdin obsesivo en el juego de posesión desde atrás. El plan de Zizou tendría un efecto demoledor sobre la propuesta de Eusebio que ni siquiera pudo contar con William José para recepcionar los desesperados lanzamientos en largo de Rulli. La Real no conseguía sacudirse el acoso y derribo madridista.

2. Resultó interesante calibrar el impacto de la ausencia de un pilar básico como Casemiro. Su habitual labor correctiva y de presión tras pérdida fue suplida con orden e intensidad defensiva del colectivo yendo hacia adelante y evitando correr hacia atrás. Espíritu solidario como respuesta global ante una baja individual. Y en ataque, todo fueron ventajas. La jugada partía de medio campo con más calidad que cuando está el brasileño. Kroos y Modric más retrasados en el doble pivote que cuando ejercen de interiores, y por tanto menos vigilados, siempre recibían de cara a portería rival. Desde allí mandaban en  el partido. Toni, a diferencia de Luka, tiene dificultades para girarse cuando recibe de espaldas, pero su influencia se multiplica cuando juega de frente. Alemán y croata superaban la tenue presión de Zurutuza y Xabi Prieto conectando con Asensio cuando éste abandonaba la banda izquierda y se colocaba por detrás de Illarramendi en el carril central. El balear aceleraba multiplicando la calidad de la jugada una y otra vez.

3. Marco Asensio, omnipresente, hacía de Isco pero abreviando trámites. Su movilidad a lo ancho del terreno le hacía indetectable a los radares donostiarras. Potente en la conducción, pasador y sumando calidad combinativa. Junto a Modric y Kross decidían la altura en la que el equipo debía asentarse en campo rival y manejaban el ritmo, la pausa y la fluidez de cada ataque. Como consecuencia, el 2-0 de Ronaldo (min. 26), Kroos hacía el 3-0 con un pase a la escuadra en el 33, y Cristiano repetía en el 36 (4-0).

4. El Madrid demostró con su actitud y claridad de ideas que es el colectivo el que gana los partidos y el que puede enaltecer la calidad de las individualidades y no al revés. Que no hay que confiar las victorias a la inspiración de sus estrellas sistemáticamente. Que es más fiable el rendimiento global que la genialidad individual que viene y va según qué dia.

5. En la reanudación, a Zidane le quedaba administrar esfuerzos y minutos. El ritmo y ambición debía descender. El ahorro de combustible era objetivo prioritario. Isco, Kovacic y Bale por Lucas, Modric y Asensio. Era ya un Madrid acomodado, digeriendo el empacho de fútbol del primer acto. En el descanso, Zizou  debió explicarles la diferencia entre digerir y sestear. La concentración ya estaba en el PSG. Bautista e Illarramendi maquillarían el resultado con sendos goles. Ronaldo completó su hat trick. El aroma de la Champions abrió vorazmente el apetito del portugués. 5-2 definitivo.

6. Victoria y buenas sensaciones en una primera mitad para recordar. Sin olvidar que se trató de una afinación, una puesta a punto. Una oportuna rehabilitación mental y futbolística.  Decepcionante actuación de la Real, en la que solo Odriozola demostró fugazmente estar a otro nivel. El miércoles habrá otro rival. Viene de París. Y el Madrid no deja su portería a cero desde el pasado 8 de Diciembre. Eso sí preocupa.

 

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