MESSI Y SUÁREZ REAFIRMAN AL REY DE COPAS

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6 tiros

1. Las alineaciones trajeron sorpresas a Mestalla. Marcelino cambió su hasta ahora innegociable 4-4-2 por un ofensivo 4-3-3 con Zaza-Vietto abiertos en punta, y Rodrigo por dentro, a caballo entre la media punta y  la zona del 9. En medio campo, sitúo a Parejo de pivote, con Coquelin y Kongdogbia como interiores.  Valverde intentó proteger la renta de la ida (1-0) alargando  sus posesiones con una superioridad numérica y posicional en medio campo. Colocó a cuatro centrocampistas (4-4-2), entre los que incluyó a André Gomes, dejando fuera a Coutinho y Paulinho. La ventaja de los culés en la eliminatoria había condicionado sobremanera los planes de los entrenadores.

2. El Barcelona conseguía asentarse en campo rival y hacía transcurrir allí el juego sin aparente intención de agredir la portería de Jaume. El reloj era su cómplice. Pero fue el Valencia, más ambicioso  que en partidos precedentes por su desventaja en  la eliminatoria,  quién disfrutó de las mejores ocasiones de gol, apoyado en las oleadas a la contra de Rodrigo, Zaza y Vietto. Los chés alternaban fases de repliegue y rápidas salidas a la contra con la presión arriba, a la base de la jugada azulgrana.

3. Valverde reaccionó situando a Busquets entre Umtití y Piqué en el inicio desde atrás. Así atraía a las líneas media y delantera del Valencia, creando amplios  espacios por detrás de los centrocampistas chés. Allí esperaba Messi la llegada del balón para realizar el inmediato control y giro. El argentino decidía de manera caprichosa y dictatorial cuándo y dónde andaba o aceleraba. El ritmo del juego le obedecía. Asociado a Iniesta y Busquets, gestionaban la ventaja del Camp Nou. Reducían revoluciones al Valencia y le sustraían el gobierno del partido con su extraordinaria capacidad para conservar la pelota. Todo sin crear ocasiones de gol.

4. En el segundo acto, Valverde rectificó dando entrada a Coutinho por André Gomes. El impacto del brasileño sería inmediato en términos de calidad asociativa y de amenaza para la meta de Jaume. Philippe hizo el 0-1 en el 48 tras una jugada de Suárez por la derecha. Es difícil recordar a un jugador del Barcelona que reste tanta calidad y ventaja a la jugada como lo hace André Gomes cuando el balón llega a sus botas. Habría que remontarse a tiempos de Winston Bogarde para encontrar algo parecido. El portugués parece un elemento extraño al modelo azulgrana, postizo, ortopédico. Nunca un jugador de su discreto  nivel tuvo tantas ocasiones para demostrar que no es apto para jugar en este equipo.

5. Marcelino respondió dando entrada a Guedes y Soler por Rodrigo y Coquelin en el 54. Ambos jugadores consiguieron agitar el árbol y alterar el equilibrio defensivo culé. Mención especial, una vez más, para los driblings y conducciones del portugués que a punto estuvieron de traer el empate. Pero un Suárez en combustión se encargó de acabar con cualquier esperanza valencianista en la semifinal. El uruguayo, como en el 0-1, volvió a estar explosivo, desequilibrante, autónomo para conseguir de nuevo la ventaja táctica que transformó otra jugada por la derecha y sirvió el 0-2 a Rakitic en el 81. Poco más ocurriría.

6. Quinta final de Copa consecutiva para el Barcelona que confirma su extraordinario interés por la competición y sexta derrota seguida del Valencia, a pesar de la aceptable eliminatoria de los chés en cuanto a actitud y propuesta de juego. Los de Marcelino lo intentaron con argumentos y modelos futbolísticos coherentes tanto en el Camp Nou como en Mestalla. Del mismo modo que lo vienen haciendo en la Liga. El fútbol y los resultados están en deuda con el Valencia.

 

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