MESSI QUIERE OTRA COPA

6 tiros

1. Demasiadas precauciones en el once inicial de Quique Sánchez Flores ante un equipo que huele el miedo y la sangre. Colocó en su 4-1-4-1 a cinco medios centros y dejó a un solitario Gerard Moreno en punta. Blindarse contra el juego interior del Barcelona era su primer objetivo. Sus centrocampistas de banda Sergio Darder -izquierda- y Granero -derecha- sufrirían, especialmente el primero. Valverde pensó: “si te tapas por dentro, te ataco por fuera”, la vieja historia de la manta corta. Los locales asediaban con insistencia a un Espanyol muy replegado, con dificultades para salir, toda vez que su rival volvía a robarle inmediatamente tras las pérdidas. Los pericos solo pasaban a campo azulgrana tras los saques en largo de su meta Pau López.

2. Pronto igualó Suárez la eliminatoria en el minuto 8 (1-0). El sistema defensivo del Espanyol adoleció de una rigidez que facilitó las acometidas y la movilidad de Messi, Sergi Roberto y Aleix Vidal por la derecha. Para un medio centro como Darder situado en banda, son movimientos atípicos los de ida y vuelta que debía hacer para ayudar a su lateral Aarón ante las contínuas embestidas de Sergi Roberto y Vidal. Todo se agravaba cuando Messi invadía esa zona. El resultado: oleadas de peligro en ese sector y gran desgaste físico y emocional de Darder. Para lo sucedido en esa banda izquierda del Espanyol, el 2-0 de Messi en el 24 se antojaba corto.

3. Los blanquiazules contaban con un doble hándicap: su excesivo repliegue le permitía robar muy lejos del área azulgrana y además, sus cinco centrocampistas tenían una complicada relación con el balón que facilitaba la pronta recuperación de éste por el Barcelona. Después de ordenarse alrededor de la pelota y desordenar al rival mientras atacaban, los culés ejercían una eficiente presión tras pérdida para conseguir que el partido transcurriera donde les interesaba: cerca del área de Pau López. El Espanyol no salía de la cueva, no hacía correr hacia atrás a los culés, lo único que de verdad les hace daño. Todo ello con Messi omnipresente. Dos robos suyos habían decantado la eliminatoria. El argentino quiere otra Copa.

4. En la reanudación, Baptistao sustituía al castigado Darder. Quique decidía jugar con dos puntas y adelantar 20 metros a su equipo. Ya podía robar más cerca de Cillessen y lanzar a dos posibles receptores arriba –Gerard y Baptistao-. Piqué y Umtití ahora se  sentían amenazados por la velocidad y profundidad del brasileño y ya no achicaban tanto hacia adelante. El Barcelona era un equipo más largo y el Espanyol encontraba algún espacio entre las líneas azulgranas para salir. Pronto llegó la respuesta de Valverde. Su equipo impuso un ritmo más lento, desarrolló un mayor control del juego y apaciguó los intentos de rebelión de su rival. Iniesta, Busquets y Messi se encargaron de ejercer un control, sin más, del juego y del partido.

5. Llegó el debut de Coutinho en el 67. Y fue la versión brasileña de Andrés Iniesta -al que sustituyó-. Pareció llevar una década en el Camp Nou. Combinó en corto y en largo, conservó el balón en espacios abiertos y reducidos, desahogó al equipo para que avanzara en bloque y fue vertical cuando el juego lo requiso. Interesante su comprensión del juego y del modelo azulgrana. Messi eligió esos minutos para volver a entrar en combustión tras un periodo de asueto. Su equipo perdonó varias ocasiones, lo que permitió a los pericos continuar dentro en la eliminatoria, dando señales de vida con una contra basada en la calidad del recién incorporado Sergio García.

6. Poco más. Partido más que correcto del Barcelona y timida propuesta del Espanyol para guardar la renta de la ida. Su lógica estrategia conservadora no pudo darle para más. Eliminatoria digna de los blanquiazules, capaces de mantener la incertidumbre y un marcador ajustado hasta el final. 

 

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