ISCO SOMETE A LA REAL

isco R M DRID

@FDescifrado

Recuperar sensaciones, además de sumar los tres puntos, se había convertido en una exigencia para el Real Madrid ante la visita de la Real Sociedad. Sensaciones muy dispersas desde el parón navideño.

La baja del sancionado Ronaldo condicionó el once inicial y brindó a Ancelotti la posibilidad de la vuelta al 4-4-2 que siempre dejó buenos recuerdos. Con un centro del campo Isco-Kroos-Illarra-James, Carlo dejaba a Bale arriba junto a Benzema.

Moyes buscó la pausa y el control alineando en su 4-4-2 a cinco jugadores centrocampistas, ya que Vela era acompañado en el ataque por Granero. Sobre la pizarra, pretendía el técnico escocés defenderse con el balón.

De nuevo, la maldición del gol madrugador para los blancos. A los 40 segundos, Eleustondo fusiló a Casillas a la salida de un córner. Tremenda tarjeta de presentación de los donostiarras. Y respuesta inmediata de James, que en el 2′ de cabeza hizo el empate a centro de Marcelo. Fue un vertiginoso comienzo de partido.

Pronto el Madrid intentó tomar las riendas del encuentro con un aseado juego posicional. La Real respondía con firmeza. Consciente de su menor rango como equipo, parecía sentirse liberada con el pretexto de que no había nada que perder en el Bernabéu. Esta falta de obligaciones unida a su buen posicionamiento, momentáneamente le permitían acortar diferencias con su rival.

En el 16′ la lesión de Vela -sustituido por Agirretxe- supuso a la Real la pérdida del unico jugador con velocidad capaz de amenazar los espacios que el Madrid dejaba en su fase ofensiva. Mala noticia para un equipo que ya defendía demasiado cerca de su portería. Supuso a los guipuzcoanos un contratiempo anímico y futbolístico.

El Real continuaba a lo suyo. De manera paulatina se hacía con el gobierno del partido. El marcado repliegue de la Real mantenía inédito a Bale, huérfano de los espacios que alimentan su juego. El protagonismo en el ataque organizado correspondía a Kroos, Isco, James, incluso Benzema, todos con un perfil más asociativo que el galés.

La Real amagaba con sacudirse el dominio local a través de buenas combinaciones y penetraciones por la izquierda del lateral Yuri, que con Canales, Granero y Rubén Pardo formaban un cuadrado con personalidad en el que residía el fútbol blanquiazul.

Pero Isco volvía a poner orden y hacía arreciar la supremacía de los blancos. El malagueño, con su magistral manera de interpretar el juego, asumió el protagonismo y el desequilibrio desde la izquierda. El Madrid de los cuatro centrocampistas tenía más volúmen de juego, más largas y frecuentes posesiones, aprovechando la escasa intensidad táctica defensiva de los Granero, Canales, Pardo, etc. Lástima que cuando vuelva Ronaldo, la jerarquía y el aspecto mediático de las estrellas llevarán a Ancelotti utilizar de nuevo el 4-3-3.

Así llegó el 2-1 de Ramos en el 36′. De nuevo, tras un centro de Marcelo y remate de Benzema que rechazó en meta Rulli. Terminaría un primer acto donde el Real estuvo brillante en ataque. Ante el repliegue bajo de su rival, ocupaba en amplitud con protagonismo de los laterales -sobre todo Marcelo-. Así estiró a lo ancho a la Real y disfrutó de espacios para elaborar por dentro.

Antes, en el 39′ Bale tuvo el tercero en la primera contra con espacios que concedió la Real. Su individualismo enervó al Bernabéu. Estas acciones del galés tienen que ver con su déficit de integración y participación en la construcción del juego, lo que le lleva a la obsesión por la finalización, por reivindicar su importancia en el equipo.

Con la misma tónica se reanudó la contienda. En el 51′ Benzema hizo el 3-1 tras una combinación con Bale por la izquierda. A partir de aquí, crecería aún más el Real Madrid. Movió el balón con velocidad y precisión girando a la Real con oportunos cambios en el sentido del juego, creándole problemas de gestión y dominio del espacio. Se sucedían los desajustes en el cuadro visitante. En el juego de posesión de los blancos, el acierto y velocidad en el pase suponían una fluidez y continuidad que les permitía alcanzar la profundidad necesaria, mientras desplazaba a la Real contra su portería. Los de Ancelotti habían amansado un partido que comenzó de manera salvaje.

Kroos volvía a aportar fiabilidad y control táctico en ataque, lo que remarcaba la personalidad futbolística del equipo. El alemán era clave en el sometimiento del rival a base de un contínuo dominio, sin sobresaltos. Eran los mejores minutos de juego del nuevo 2015.

Al filo del 70′, apareció un Madrid saciado por la ventaja obtenida. Perdió rigor en las disputas, ambición. La Real aprovechó para adelantar sus líneas sin llegar a poner en riesgo la puerta de Casillas. En el 76′ una pared Benzema-Isco en la esquina del área elevó al máximo el pico de calidad del partido para llegar a la excelencia. El francés alojó el balón en la escuadra.

Se confirmaba el tremendo impacto de Isco en la globalidad del juego del Real Madrid. Se trata de un jugador imprescindible. El malagueño conserva la calidad que trajo de serie, sumándole toneladas de intensidad y responsabilidad táctica. En el aspecto colectivo del juego, hoy es la pieza más desequilibrante del equipo. Con su talento, se encargó de someter a la Real Sociedad.

@FDescifrado

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