MÁS CORAJE QUE FÚTBOL

bcna vs atco copa@FDescifrado

Los mensajes contenidos en ambas alineaciones reforzaron la idea de que el partido comenzó horas antes de saltar al campo. Luis Enrique arrojó certeza a sus hombres reforzando la idea de que ya existe un equipo base, que no es otro que el que había disputado los dos encuentros anteriores -a excepción de Ter Stegen por Bravo en Copa-.

Simeone parecío apostar por discutir la tenencia de la pelota con la inclusión de Arda en detrimento de Raúl García. Y por el contrataque cuando se viese sometido por el rival alineando a Torres y no a Mandzukic. “El Niño” tiene más fe a la hora de disputar balones largos, lo que posibilitaría la salida del equipo ante el más que probable acoso azulgrana. Luego, el desarrollo del juego se encargaría de enjuiciar las decisiones de los entrenadores.

El Cholo rentabilizó los errores del reciente partido de liga en el Camp Nou llevando a cabo un plan radicalmente opuesto al que utilizó días atrás. Comenzó el encuentro ordenando una presión alta a la base de la jugada del Barça, que los locales superaban con cierta facilidad gracias al excelente juego de piés de Ter Stegen. El alemán propiciaba superioridad numérica frente a los atacantes atléticos.

Una vez superada la presión visitante, la consigna era llevar el balón hasta Messi que volvía a ocupar en amplitud en banda derecha. El antídoto de Simeone era la formación de un triángulo defensivo Siqueira-Arda-Koke para intentar neutralizar al argentino. Pero la calidad táctica defensiva -que no la intensidad- de los dos medios atléticos no resultó suficiente y Leo protagonizó 25 minutos soberbios acaparando toda la creación y el desequilibrio de su equipo. Aunque, dicho sea, no se tradujera en claras ocasiones de gol.

Tras varias embestidas protagonizadas por el 10 con espacios, el Atleti decidió recular a su campo y defender desde allí. Entendió el Cholo que así reducía el hábitat de Leo con la esperanza de poder robar y sorprender con la velocidad de Torres y Griezmann. No le funcionó ni una cosa ni la otra. Continuó el asedio local sin grandes preocupaciones para el meta Oblak. Era el mal menor.

En el 20′ y 23′ el Atlético pudo por fin oxigenarse y provocar dos córners que recibió como agua en el desierto. Se había podido acercar al área de Ter Stegen. Intentaron los rojiblancos vivir más tiempo en campo rival conectando con Arda en banda izquierda. Y aunque de manera tímida, lo consiguieron. Pero Rakitic y Busquets prestaron una eficaz ayuda a Alves para desconectar al jugador atlético más inteligente desde el punto de vista técnico y táctico. Los del Cholo, sin excesivos alardes discutían el monopolio de la pelota a su rival y reducían la supremacía azulgrana.

Entonces aparecieron las carencias estructurales en ataque de este Barcelona, justo cuando sus estrellas Messi y Neymar se ausentaban. Problema que se extendió hasta el final del partido.

Y es que el equipo azulgrana se ha despojado del juego interior de sus centrocampistas con el que Guardiola sometía al rival, confiando ahora todo su fútbol a la verticalidad y desequilibrio por fuera de sus cracks Neymar y Messi. Y cuando ellos no aparecen, el equipo es incapaz de generar suficiente juego para doblegar a un oponente intenso y ordenado en su repliegue como este Atlético de Madrid. Está bien que Luis Enrique apueste por el juego veloz y vertical -máxime con los tres que tiene arriba-, pero es un error renunciar a la riqueza táctica y versatilidad que tienen sus centrocampistas. El balón ha sido el vehículo que llevó al Barcelona a la cima del fútbol mundial. A pesar de la natural trayectoria descendente de Xavi -epicentro de aquella telaraña que desplazaba al equipo junto al balón hasta empotrar al rival contra su portería-, este Barça tiene más fútbol del que está mostrando.

A ello hay que añadir la pérdida de profundidad y del factor sorpresa que aportaban Alves y Alba por fuera en sus innumerables llegadas hasta la línea de fondo. La tremenda jerarquía y protagonismo de Messi y Neymar ocupando en máxima amplitud cada banda, obstruye las vías de los laterales que se ven obligados a intervenir por dentro en diagonal, donde no son tan dañinos para el rival.

Estas carencias de los locales, por momentos permitían al Atleti creer en sus posibilidades. En el 38′ una contra dejó a Torres y Griezmann frente a Piqué que éste abortó milagrosamente.

Tras el descanso, Mandzukic sustituyó a Torres. De nuevo, Simeone parecía enfatizar en la posesión para llegar juntos arriba y favorecer el juego del croata con centros laterales. No lo consiguió. La obligación como local del Barça le hizo estar en campo rival atacando de manera previsible, estándar. El Atlético volvía a responder con dos líneas juntas de 4 hombres y con Griezmann y Mandzukic como primera línea de presión. Las ocasiones seguían ausentes. Y los rojiblancos con el reloj como aliado, no parecían estresarse. Como si esperaran pacientemente asestar un golpe definitivo a balón parado.

Cuando la luz de Messi y Neymar más oscurecía en las bandas, aumentó la percepción del déficit de juego interior. Lo del Barcelona era un dominio por obligación, intrascendente, estéril, mentiroso, sin apenas ocasiones de gol.

Quizá pensando en la vuelta, el Cholo retiró a Griezmann por Raúl García en el 66′, añadiendo músculo y frescura al medio campo y pasando a Arda como acompañante de Mandzukic en un 4-4-2 bien asentado en campo propio.

Sólo podía alterarse el marcador a balón parado o como consecuencia de una segunda jugada, donde lo aleatorio cobra protagonismo. Y así fue. Tras una falta en la frontal, Juanfran derribó a Busquets en el área. Messi transformó el penalty en el 83′.

No hubo tiempo para más. Sólo para que el Atleti encajara un “2-0” virtual en forma de tarjeta amarilla a Godín que se perderá la vuelta en el Calderón.

Así murió un partido entre un Barça voluntarioso, enérgico, comprometido, pero lastrado porla orfandad futbolística cuando sus estrellas se apagaron prematuramente. Enfrente, un Atlético con la habitual eficacia defensiva, austero en su propuesta futbolística, generoso en el esfuerzo y con el mérito de haber desactivado a Messi y Neymar durante buena parte del partido. Queda en el aire saber si en la vuelta será capaz de generar suficiente fútbol para superar la eliminatoria; estando obligado a llevar la iniciativa a la vez que defenderse de la temible contra de los Messi, Suárez y Neymar. Pronto lo sabremos.

@FDescifrado

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