EL DICTADOR ENCUBIERTO

r madrid vs atco copa@FDescifrado

La entrada de Torres por el lesionado Mandzukic y la ya habitual presencia de Griezmann, devolvía al Atleti las condiciones óptimas para la práctica del contraataque. Registro desaparecido del Libro de Simeone meses atrás con la salida de Diego Costa al Chelsea.

Premisa ésta confirmada a los 30 segundos de partido cuando el Niño hacía el 1-0 después de que Griezmann superara a un Pepe contemplativo. De este modo, laspizarras de los entrenadores saltaban por los aires.

Se empinaba aún más el camino para el Madrid en la eliminatoria, pero reaccionó ante el prematuro mazazo con una insistente presencia en campo rival. Los ataques blancos se sucedían. Sin tiempo que perder, a los 10 minutos se intensificaba su dominio territorial. Incluso Ramos iniciaba la fase ofensiva ocupando la posición del pivote Kroos, empujando a éste hasta el balcón del área atlética. Ancelotti pretendía elevar el impacto de Toni en el ataque de su equipo. Lo acercó al área rival buscando aprovechar su último pase y certero disparo.

El Cholo respondía emparedando al alemán con Torres y Griezmann, como consecuencia de un intenso repliegue en fase defensiva que situaba al once atlético al borde de su propia área. Desde allí amenazaba con peligrosas contras llevadas por el francés y el Niño.

Los interiores James e Isco, con frecuencia, ocupaban en amplitud por fuera buscando la superioridad numérica con Marcelo y Carvajal frente a los laterales Juanfran y Siqueira. Desde esas bandas, el Madrid abusaba de los centros laterales en una noche en la que Godín y Miranda estuvieron imperiales en el juego aéreo. Quizá debió Ancelotti aprovechar más la capacidad combinativa de Benzema por dentro.

En el 19′ llegó el 1-1 de Ramos al rematar una falta lateral botada por Kroos. El empate supuso más contribución anímica para el Real que intensificó su asedio al área rojiblanca, a la vez que disminuía la capacidad de respuesta del Atlético. Los colchoneros ya defendían demasiado lejos de donde debían atacar. Así llegó el descanso, con una alta producción ofensiva del Madrid traducida en una interminable ráfaga de tiros y remates que no hicieron diana.

Un comienzo calcado al del primer acto suponía el 1-2, de nuevo en el primer minuto. Otra vez Torres culminó una contra de Griezmann que aprovechó un inusual error de Ramos. La serenidad y eficacia en la definición del Niño nos trasladó a tiempos inmemoriales en sus mejores noches de Liverpool.

Se endureció definitivamente el camino para el Real. Pero el espíritu de Juanito se resistía a marcharse tan prematuramente el Bernabéu y Ronaldo hacía el 2-2 de cabeza en el 53′.

Simeone intervino de inmediato para abortar cualquier conato de recuperación madridista. Introdujo a Arda por Torres en el 57′ con la intención de anestesiar el ritmo del partido. El turco suavizó la incomodidad que su equipo había vivido hasta entonces por el asedio de los blancos. Turan aguantó y protegió el balón con maestría para atraer rivales y acto seguido habilitar a un compañero en ventaja táctica. Así compensó el tremendo gasto físico y emocional de su equipo en el primer tiempo, sabedor de que el reloj iría erosionando la moral madridista.

Sólo el orgullo y la profesionalidad de sus jugadores permitía al Madrid seguir intentándolo con un Isco desequilibrante y protagonista en una noche donde la BBC no tuvo verdadero impacto en el juego.

En fase defensiva, el Atleti se limitaba a mantener su habitual orden e intensidad en un contexto de acumulación de hombres y ausencia de espacios por su repliegue en campo propio.

A la media hora de la segunda mitad, definitivamente el partido agonizaba. El Real ya pensaba en morir ahogado viendo la distancia sideral que le separaba de la orilla. El escenario y el escudo le empujaba levemente para seguir en campo rival.

De justicia es destacar que el equipo blanco fue condenado duramente por dos errores de sus centrales con sendos goles de Torres. Y que la ausencia de Modric sigue pasando factura en las citas importantes. Sin el croata, el equipo pierde volúmen de juego, desequilibrio ofensivo en medio campo y adolece de una inestabilidad táctica que facilitó las embestidas del rival. Así el Atlético, un día más, no necesitó un juego creativo que sigue costándole encontrar. Simplemente se mostró reactivo y construyó sus peligrosas contras allí donde robó.

Pero esta apasionante eliminatoria además nos reafirma un claro mensaje: en el segundo tiempo apareció Simeone mostrándose como un falso demócrata, como un verdadero Dictador Encubierto. Permitió legislar al Madrid en medio campo durante buena parte del partido para después saltarse todas las normas y permitir que su equipo ejecutara en las áreas. El Cholo tiene a su mando un ejército de incondicionales insaciables a la hora de vencer en tantas batallas como guerras. Este año, continúa amenazando a Europa el Club Atlético de Madrid.

@FDescifrado

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *