La interminable rotonda de Ancelotti

barsa real madrid

*Twitter: @FDescifrado

Primer test de verdad para Martino y Ancelotti. El extraordinario regalo del italiano al
Barcelona en forma de una hora de partido lastró el rendimiento del Madrid y condicionó
el resultado del encuentro. Imprudencia temeraria con experimentos en la alineación en el
día de máxima exigencia.

Las formaciones iniciales de ambos equipos presagiaban consecuencias que el juego se
encargaría de confirmar. La inclusión de Cesc en lugar de Alexis o Pedro indicaba la
apuesta de Martino por el juego pausado y asociativo entre líneas, ideal frente a equipos
con dificultades en el robo de balón. Y Martino acertó. El Madrid pasaría la primera hora
de partido esperando el error del Barcelona y nunca propiciándolo con la presión.

Ancelotti, en su 4-3-3, colocó a Ramos de pivote en lugar de Illarramendi. El sevillano,
voluntarioso pero necesitado de los automatismos exigibles en la nueva posición. Es muy
distinto manejar el balón en la línea defensiva sin acoso rival a la espalda que hacerlo en
medio campo donde la amenaza es de 360 grados a la redonda. Por otro lado, la salida
de inicio de Bale como delantero centro en lugar de Benzema o Morata, lastró el juego
madridista de por sí, falto de cocción. Supuso experimentar sin un 9 natural cuando
siempre lo han utilizado. Era un elemento postizo. La entrada del galés en el once pareció
motivada por una decisión estratégica o de marketing más que por cuestiones
estrictamente futbolísticas.

Desde el comienzo se apreció el habitual ataque posicional del Barcelona ante un Madrid
que defendía junto en su campo. Los blancos renunciaban a construir desde atrás, a
apoyarse en Ramos en la base de la jugada, prueba de desconfianza. Se limitaron a
lanzar en largo para intentar agruparse en campo rival.

Con la insistencia llegó el gol de Neymar en el min 18. Iniesta se adueñó de la espalda de
Khedira y en conducción atrajo a Carvajal para abrir a Neymar que definió con maestría.
Dos minutos después, Iniesta de nuevo, ahora en la zona de interior derecho (a espaldas
de Modric) filtró un balón vertical a Messi que le dejó ante Diego López. El gallego
despejó a córner.

Fueron las dos únicas claras ocasiones de gol en el primer acto. Quizá escasas en
número vista la supremacía azulgrana. Las dos tuvieron el mismo origen táctico: el
Barcelona edificaba su dominio a espaldas de los medios interiores Khedira (con Iniesta) y
Modric (con Xavi). Desde esas parcelas Iniesta inició las jugadas más desequilibrantes de
su equipo. Allí donde el pivote Ramos debía corregir esos desequilibrios ayudando a sus dos
compañeros de medio campo. Pero Ancelotti había colocado a un gran central en un lugar
equivocado. El sevillano no dispone de automatismos para la posición ni de los hábitos
para desplazarse horizontalmente en un partido de esta exigencia y así frenar a Xavi y
sobre todo, a Iniesta. Neymar y Messi fijaban a Carvajal y Marcelo en amplitud, y aún se
hacía más ingobernable la parcela de Ramos a lo ancho. En definitiva, la movilidad y el
intercambio de posiciones de Xavi e Iniesta con las habituales visitas de Cesc desde la
posición de falso 9 para asociarse con ellos, sometieron al Madrid. Aunque de nuevo, el
Barcelona no tradujo esta situación en ocasiones de gol.

El once inicial del Tata Martino concedía una teórica ventaja que Ancelotti desaprovechó
con su planteamiento. La ausencia de Alexis o Pedro dejaba la banda derecha del
Barcelona con Alves y Messi. La nula aportación defensiva de Leo podía dejar a un lateral
ofensivo como Alves sólo en ese costado frente a las habituales acometidas de Marcelo y
Ronaldo. Pero la renuncia a crear juego desde atrás y la inexistente participación de Ramos en la distribución, evitaron la amplitud y profundidad necesarias para llevar el
balón con ventaja táctica hasta Ronaldo en ese desprotegido costado azulgrana.

Nada nuevo acontecía. Un equipo con identidad futbolística, aunque lejano a su mejor
momento, se enfrentaba a un Madrid experimental, instalado en una eterna pretemporada
e incapaz de encadenar dos partidos seguidos con las mismas intenciones tácticas. A
pesar de la situación del rival, el Barcelona dominó con demasiadas precauciones que le
privaron de sentenciar el partido. Ni Alves ni Adriano se aproximaron a la línea de fondo
antes del descanso. ¿Intimidados por la presencia de Ronaldo y Bale?

El segundo tiempo trajo como novedad esperpéntica a Di María de delantero centro. El
Barcelona regía el juego y el Madrid padecía más con el Fideo en punta, alejado de
funciones defensivas.

Cuando la fatiga aflojaba el corsé de las pizarras apareció una tímida alternancia en los
acercamientos a una y otra área. Pero el suceso con verdadero impacto en el juego fue la
entrada de Illarra por Ramos en el min. 55, seguida de la de Benzema por Bale en el 60.
Era el inicio de una radical transformación en el partido.

El Madrid ya disponía de una formación coherente. Los jugadores ocupaban zonas afines
a sus características. Pronto Illarra vino a recibir de los centrales Pepe y Varane y filtraba
pases a los interiores Modric y Khedira, a los que empujó 15 metros adelante. Para ellos,
no era muy difícil superar a Xavi con escasa intensidad defensiva y a un agotado Iniesta,
y así llegar con balón hasta la frontal del área azulgrana. También Illarra enviaba con
fluidez y criterio balones a Ronaldo y Di María que ocupaban los costados en amplitud.
Benzema, muy activo y reivindicativo provocaba junto a Ronaldo situación de 2:2 contra
Piqué y Mascherano en la zona de centrales. Veasé la jugada del disparo a la cruceta del
francés en el min. 71. Dos minutos antes Ronaldo era derribado por Mascherano en el
área local en un penalty que pudo haber cambiado el sino del partido y que el árbitro no
vio.

El Madrid hilvanaba en campo contrario. Primero igualó el juego y más tarde consiguió
gobernarlo. La sideral diferencia del primer tiempo desapareció cuando el sentido común
visitó a Ancelotti. El Barcelona debía defender cerca de su área, donde tiene dificultad.
Sus centrocampistas (excepto Busquets) sólo saben defender con la posesión del balón, y
defensas como Adriano, Alves o Mascherano lo hacen mejor con la línea adelantada y no
dentro de su área (veasé el penalty del argentino a Ronaldo).

En la mayor dificultad azulgrana apareció Alexis que había sustituido a Cesc en el min. 69.
El chileno culminó en el 78 una contra superando a Diego López con una vaselina
inolvidable. Tumbó a un Madrid que resurgía de las cenizas tácticas de su técnico.

En la prolongación llegó el definitivo gol de Jesé (2-1) producto, cómo no, de un
contragolpe que evidenció los problemas del Barcelona cuando debe correr hacia atrás.
Ante la ausencia de un modelo de juego asentado, de nuevo la naturaleza de los
jugadores blancos se impuso anotando a la contra.

Llegó el final. Interminable se había hecho la rotonda de Ancelotti, tóxica para su equipo.
Glorieta donde cada día aparecen nuevos caminos de salida sin señalización alguna. Así
se producen graves accidentes como el del Camp Nou.

*Twitter: @FDescifrado

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

2 comentarios en “La interminable rotonda de Ancelotti”

  1. INCREIBLE, un técnico con tanta experiencia hacerle lo que le hizo al Real Madrid, no tiene perdón, no lo entiendo, desde que ví a Ramos en ese puesto, me imaginé a la alineación de Mou poniendo a Pepe, en ese puesto, que funcionó mejor que Ramos. Ojalá este anciano haya aprendido la lección a su edad, y eche por la borda el prestigio de el mas grande del mundo, el Real Madrid. Va un voto de desconfianza para el entrenador Ancelotti.