Milan-Barcelona: Messi al rescate y las dudas continúan

MILAN BARCELONA

*Twitter: @FDescifrado

Empate a uno y partido sólo correcto de Milan y Barcelona en San Siro, disputado con sus respectivos idiomas futbolísticos. Pronto los locales, sostenidos por Kaká y Robinho, encontraron su escenario perfecto: adelantarse en el marcador y repliegue en espera del contrataque.

Los italianos formaban sin balón un 4-5-1 replegados en campo propio. Una línea de cinco
centrocampistas -Kaká-Muntari-De Jong-Montolivo-Birsa- muy próxima a la de cuatro
defensas. En punta, Robinho. En ataque se transformaban en un 4-3-3 adelantando a los
dos medios exteriores Kaká y Birsa. Por su parte, el Barcelona con su habitual 4-3-3.

Gran diferencial en la salida de uno y otro equipo en cuanto a actitud y concentración. El
Milan muy por encima del Barcelona en este aspecto tan crucial en el comienzo de un
partido. En el min. 9 Robinho y Kaká ayudados por el nefasto entendimiento entre
Mascherano y Piqué, fabricaron de la nada el gol milanista. Robinho ponía el 1-0.

Era un Milan que intimidó y superó a su rival desde la intensidad defensiva y el
contragolpe. El Barcelona colaboró para que los italianos consiguieran su objetivo durante
los primeros quince minutos. Cuando no se ordena a través del balón, juntándose alrededor de él, los Busquets, Piqué, Xavi, Iniesta sufren en las transiciones tras pérdida. Máxime si los laterales, Alves y Adriano, viven en campo rival. Son jugadores que no tienen capacidades para atravesar el campo en velocidad (sobre todo hacia atrás).En cambio, interpretan como nadie el juego desde la posición. Es un terreno donde Martino debe ser prudente si quiere innovar.

La renta obtenida por los locales y su instinto para conservarla, además de su condición
de italianos, les llevó hacia atrás y paulatinamente dejaron al Barcelona asumir las riendas
del partido tras un primer cuarto de hora de vértigo y gobierno milanista.

Los azulgranas combinaban con cierta regularidad, con un buen desorden posicional
ofensivo donde los tres de arriba -Alexis, Messi y Neymar- modificaban e intercambiaban
sus posiciones. Pero en espacios reducidos y con una aceptable presión entre las líneas
defensiva y de medios italianas, era exigible aparecer en apoyo en torno al balón y
marchar rápido para dejar turno a otro compañero si no se recibía. Esto el Barcelona lo
ralentizó. El balón no viajaba rápido. Puede ser achacable al estado del césped, al estado
futbolístico del equipo o incluso a la constante amenaza del contrataque milanista que
pudo obligar a priorizar la seguridad antes que la velocidad en el pase.

El Barcelona, aún con el control del juego, no agredía con determinación el área rival.
Diversos eran los inconvenientes tácticos provocados por el técnico italiano Allegri:

*La alineación de cinco centrocampistas permitía a los tres del centro -Muntari, De Jong y
Montolivo- disponer de una superioridad numérica frente a Xavi e Iniesta que lastraba la
producción ofensiva culé. Todo ello, sin descuidar las bandas donde Kaká y Birsa
ayudaban a sus laterales en los duelos con Alexis y Neymar.

*El acoso de los centrales Mexes y Zapata y el estado de forma de Messi, obligaban al
argentino a huir hasta medio campo buscando más espacios y menos presión. Aunque
conseguía igualar numéricamente con Xavi e Iniesta a los tres medios centros italianos, el
impacto de Leo en el juego disminuye conforme de aleja del área rival, sobre todo en
ataque estático.

Eran dificultades que acompañarían al Barcelona durante todo el partido. La falta de
fluidez en su ataque organizado condicionaba la llegada del empate que sólo se produjo tras un robo de Busquets y la inmediata transición de Iniesta para Messi que definió antes
de que el rival se organizara defensivamente (min 23). No podía ser de otra manera. Así
transcurrió el primer tiempo. Ataque azulgrana e intentos de contra milanista.

En la reanudación, el Barcelona amagó a incrementar la velocidad de su fútbol, sin
firmeza ni constancia. Iniesta encontró en el min. 54 la espalda de Montolivo llegando a
encarar al portero Amelia. Ahí, detrás de Montolivo (Iniesta) y de Muntari (Xavi) es la zona
donde los azulgranas debieron encontrar verdadera ventaja táctica. Pero, para evitarlo, el
Milan juntó en exceso las líneas defensiva y de medios y siempre provocó superioridad
numérica por dentro con sus dos centrales y tres medios centros.

El declive físico de Kaká facilitó la desaparición de las contras locales. Ello reforzaba el
dominio visitante. Pero el empate cumplía los objetivos de unos y otros para ser
primeros y segundos de grupo. No podían disimularlo. Aunque las ocasiones de gol -ni
muy claras ni muy numerosas- seguían siendo para el Barcelona.

Así terminó el partido de un Barcelona lejano a su mejor versión a cuatro días del
Clásico. La sombra del juego del pasado parece demasiado alargada y bien harían en
Can Barça mirando hacia adelante. Aquellos tiempos y aquel juego tal vez no retorne
jamás. Aún así, este equipo sigue compitiendo y ganando al máximo nivel sin estar ya
instalado permanentemente en la excelencia. Por otro lado, preocupante su dependencia de la producción goleadora de Messi, que aún continúa a pesar de la llegada de Neymar.

*Twitter: @FDescifrado

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