Festival en Estambul con tácticas del pasado.

Galatasaray-Real-Madrid-Resultado-610x351

*Twitter: @FDescifrado

Tremendo correctivo del Real Madrid al Galatasaray en la jornada inaugural de la fase de
grupos de la Champions. Marcador, 1-6, que hace justicia teniendo en cuenta la eficacia
de unos arriba y la fragilidad de la línea defensiva de los otros.

El Madrid, sin Bale y con Di María, presentaba un once cercano al que veremos en las
citas importantes. Enfrente un equipo turco con sus mejores hombres en la alineación.
Desde el comienzo, como si de un pacto entre entrenadores se tratara, ambos
contrincantes buscaban el control del partido en una batalla sin igual en medio campo.
Ancelotti con un 4-4-2 en defensa colocaba en la medular a Isco-Khedira-Modric-Di María. Fatih Terim hacía lo propio con Baytar-Melo-Sneijder-Inan. Ambos equipos despreciaban las bandas
para densificar el centro del campo y disputar la pelota en un escenario de intensa presión
y reducción de espacios. El juego no sólo se desarrollaba en un «campo estrecho» sino
también extremadamente «corto» por la posición adelantada de las líneas de cuatro
defensas de turcos y españoles. Un suceso táctico con gran impacto en el juego. Primera
conclusión: ambos equipos abandonan las bandas reduciendo la amplitud para priorizar el
control del juego desde la faceta defensiva y no ofensiva, máxime cuando los cuatro
laterales en el campo no tenían presencia en ataque. Es decir, no estrechaban el campo
para incorporar por sorpresa a los laterales sino para evitar que el rival se hiciera con el
balón y gobernara el partido.

Las lógicas consecuencias: partido trabado, de fricción, con posesiones cortas y
constantes sucesiones de pérdidas en uno y otro lado. El Madrid volcaba su escaso juego
al costado izquierdo para buscar la asociación Isco-Ronaldo-Benzema. Pero las
pronunciadas basculaciones de atacantes y defensores sobre aquella banda poblaban en
exceso la zona del balón. Esto impedía explotar con espacios la teórica superioridad en el uno contra uno de Ronaldo sobre el lateral derecho Eboué. Además, no se aprovechaba el lado débil turco con un cambio de orientación a Carvajal (lateral derecho).

La batalla numérica y posicional en medio campo entre dos equipos más dedicados a
anular al rival que a construir arrojaba un saldo ligeramente favorable al Galatasaray, que
con un dinámico Sneijder y el tradicional trabajo e intimidación de Drogba, inquietaba más
la portería madridista. El partido se igualaba por abajo. La presión turca y su reducción de
espacios colapsaba el frágil funcionamiento colectivo del Real Madrid. Amortiguaba la
sideral distancia, más individual que colectiva, existente entre ambos equipos.

Pero al filo de la media hora aparecía Isco, hasta entonces sin relación con el balón pero
aferrado a su idilio con el gol. El malagueño recepcionaba magistralmente un envío
diagonal de Di María para batir a Muslera. Fue una jugada aislada, ajena al guión que
acontecía. Por primera vez existían espacios laterales y horizontales y el Madrid lo
aprovechó instantáneamente con un pase de 40 metros que salvó el infranqueable muro
turco de cuatro centrocampistas. El gol y la lesión de Drogba en el 45 cambiarían por
completo el panorama.

En la reanudación, Terim daba entrada a Amrabat por Drogba y disponía a su equipo en
un 4-4-1-1 con Yilmaz en punta. El nuevo sistema suponía más líneas, más escalones y
en definitiva, más espacios que resultarían letales para el Galatasaray. Los turcos, por
necesidad imprimían una velocidad más y eran más verticales. El partido se agitaba de
manera interesante para el Madrid. Ronaldo, Di María y Yilmaz estaban a punto de anotar.
Era una premonición que, por fortuna para los blancos, se iba a confirmar.

La necesidad del empate del Galatasaray y la fatiga harían saltar por los aires el rigor
táctico y las precauciones defensivas del primer tiempo. Ya existía amplitud y profundidad, ahora la parcela donde el juego transcurría se había alargado 40 metros. Con la aparición
de espacios y en consecuencia, de contínuas transiciones en una y otra dirección, el
Madrid encontró su hábitat natural. Sigue siendo un maestro en el arte de robar y llegar
rápido o atacar con juego directo, para finiquitar las jugadas en 5-8 segundos con el balón
en la red rival. En Estambul ofreció una cátedra. Así se sucedieron los goles hasta
completar la media docena (3 de Ronaldo y 2 de Benzema) ante un Galatasaray en
quiebra física y moral.

Aunque Ancelotti pretende dominar otros registros del juego, su equipo sigue teniendo
una tendencia natural a evitar agruparse en torno al balón porque le coarta, le limita. Hay
jugadores que necesitan el balón para edificar su modelo de juego y otros, como los del
Real Madrid que les encanta canjearlo por los espacios y la llegada vertical. Esta
circunstancia se amplificó cuando Isco abandonó el campo en el minuto 63 sustituido por
Bale. Más leña al fuego. Sólo quedaba Modric para el juego asociativo, de dominio del
pase corto. En balón no avanzaba junto a la posición del bloque como parece pretender su técnico. El balón volaba de manera vertical a los espacios. Su mejor jugador, el descomunal
Ronaldo, es la máxima expresión del espíritu de este equipo: piensa sólo en velocidad y
verticalidad.

Meritorio triunfo donde nadie consiguió ese marcador en Champions. Victoria que
aportará sosiego para resolver algún conflicto de identidad, de personalidad futbolística.
En Enero ya no quedarán equipos como el Galatasaray en la Champions. Para entonces,
Ancelotti deberá haber salido de la rotonda y encontrado el camino para este equipo lleno
de buenas intenciones y plagado de estrellas. Una cuestión es trabajar el modelo de
posesión y desde la posición, y otra bien distinta es interiorizarlo. De momento se cumple
lo primero y no lo segundo. El jugador debe estar convencido de que relacionarse con el
balón y avanzar en bloque con él es lo mejor para el equipo y no sólo una obligación
táctica impuesta por el entrenador.

Mientras tanto, gran victoria del Real Madrid que, seguro, será digerida por técnico y
jugadores de manera sensata.

*Twitter: @FDescifrado

8 comentarios en “Festival en Estambul con tácticas del pasado.”

  1. El Llanero Solitario

    No estoy de acuerdo en que el Real Madrid, jugó con un 4-4-2. Ha seguido con el 4-2-3-1 que instauró el Sr.Mouriño. El Galatasarai adelantó a los laterales e intentaba crear a partir de desbordar a Di María, ya que el lateral izquierdo, Riera, se colocaba en campo contrario. Creo que la diferencia de calidad entre ambos equipos, es la principal causa de esta goleada. Y coincido en que el hecho clave, fue sin duda la lesión de Drogbá, ya que liberó a los centrales madridistas de la máxima amenaza ofensiva del Galatasarai, por lo que representa este jugador, tanto a balón parado, como apoyo a los centrocampistas y en remates al arco por diferentes jugadas, ya sean centros, rechaces o desmarques.

    1. Con el repliegue en defensa de Isco y Di María, entendemos que el Madrid adoptaba un 4-4-2. De todos modos, en mi opinión no es significante ni fácil de encasillar el dibujo de partida, sobre todo con el dinamismo que tienen los Isco, Modric, Di María…Gracias por tu comentario.

      1. El Llanero Solitario

        Es cierto. Los dibujos tácticos en ataque y en defensa pueden variar, en función del equipo contrario, de ahí mi comentario. Cierto es, que cuando estaba Drogbá, el Real Madrid cerraba en 4-4-2, y sobre su campo por al menos dos motivos, uno en función de no dejar espacios a Drogbá, para la recepción de los balones aéreos, al cerrarlo entre el central Ramos y los medios Khedira y Modric, y otra, la que comenté antes, que el Galatasarai, al adelantar a sus laterales, y crear a través de un triángulo por el centro, sobre Isco y Benzemá, forzaba a Di María y Ronaldo a bajar al centro del campo, para tapar cada uno a su par. Como hemos visto, variantes en función del contrario, pero creo, en mi opinión, que el Real Madrid, y a buen criterio personal, sigue manteniendo el 4-2-3-1. Saludos y gracias a Usted por la oportunidad de expresar las opiniones sobre este deporte que nos gusta. Felicidades por el blog.

  2. La cuestión no es jugar elaborando porque sí, o porque quiera Ancelotti. La cuestión es mejorar en esa faceta porque será necesario dicho recurso futbolístico ante muchos rivales que le dan la pelotita al Madrid. Está bien ser el mejor equipo del mundo a la contra, pero un grande de verdad debe manejar otros recursos con más facilidad. Khedira impide jugar elaborando, sus toscos controles y su temor a la posesión del balón impiden que el Real Madrid mantenga la iniciativa CON balón, perdiéndolo y creándose jugadas en contra favoreciendo a los rivales que presionan bien en tres cuartos de campo contrario, es decir, del Madrid. Modric-Illarra-Casemiro aportaría más control, sin duda alguna, y tarde o temprano debe producirse dicho cambio.

  3. Pues a mi modo de ver el Madrid utilizó en la primera parte el mismo sistema que Mouriño. Luego pasó a un 4-4-2 con libertad de movimientos de los dos puntas y finalmente acabó en un 4-3-3 con la salida de Bale. Para el tipo de jugadores que tiene el Real Madrid, control del balón sí, pero indudablemente el arma principal debe ser el contrataque.
    En definitiva, lo importante en todo caso es que se junten más en las acciones defensivas, pero participando todos.

  4. Para mí, el 1-6 es engañoso. No me gustaba Mourinho ni me convence Ancelotti. El Madrid no juega a nada. Los que dicen que el tiqui-taca no gustaría en el Bernabéu, creo que se equivocan. Si no recuerdo mal, la quinta del Buitre no jugaba al pelotazo. A un equipo como el Madrid, se le debe exigir más. Que entrenen como atacar una defensa cerrada y estrategia a balón parado. ¿Por qué juega Khedira y no Casemiro? Que alguien me lo explique. ¿Cuánto tiempo hay que esperar para que Benzema explote? Esto es el Madrid no un equipo escolar. Saludos

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