Suficiente juego para una victoria sin excesos en Finlandia

finlandia españa

*Twitter: @FDescifrado

De nuevo España frente a un rival replegado, ordenado e intenso. Un capítulo más de lo

vivido en las fases de clasificación y primeras rondas de Mundial y Eurocopa. Por tanto,

había que encomendarse a la eficacia que otorga una veloz y precisa circulación de

balón, gran movilidad por delante de éste y amplitud por fuera para la existencia de

espacios por dentro. Condiciones que provoquen en el contrario confusión, falta de

referencias en el marcaje, en definitiva, desajustes para entrar por dentro y encarar su

portería. Toda vez, que el centro aéreo desde banda para el remate se tornaba estéril por

obvias razones de centímetros frente a los nórdicos. También, el déficit en el tiro a media distancia contribuía a reducir las opciones españolas al desequilibrio por dentro.

Del Bosque dispuso para esta ardua tarea a dos laterales en amplitud y profundidad, Koke

y Alba. En medio campo, un correcto y trabajador Mario de pivote actuaba a la espalda del

corazón del juego español: la organización de Xavi en el ventrículo derecho, y el desequilibrio de Iniesta en el izquierdo. Uno y otro solían respetar la posición en las continuas elaboraciones buscando el equilibrio ante una eventual pérdida. Por delante de ellos, Villa, Cesc y Pedro permutaban constantemente sus posiciones, invadían zonas ajenas buscando la superioridad numérica alrededor del balón. Este circulaba con aceptable velocidad y cierto criterio, pero insuficientes para traducir el dominio en ocasiones de gol.

Los nórdicos estrechaban sus distancias laterales y horizontales con una disposición

4-5-1 a partir de su área de penalty, que transformaban en un 5-4-1 retrasando a Ring al

lateral derecho cada vez (muchas veces) que Jordi Alba intervenía en ataque como

auténtico extremo izquierdo. Así, esperaban para sorprender a la contra. Pero Del

Bosque acertaba adelantando a Ramos a la misma altura que

Mario para poblar la zona de rechaces durante los continuos ataques españoles, y sobre

todo, intentaba abortar el inicio de las contras de Finlandia por parte de Eremenko y Pukki.

Además, colchonero y madridista ofrecían continuos apoyos por detrás del balón a Xavi e

Iniesta. España era un equipo solidario en ataque.

DE NUEVO CESC

Dominio del juego y nula creación de ocasiones. Hasta que en el min. 18 Cesc hace la diferencia. Los nórdicos vigilaban estrechamente a los posibles goleadores pero no lo hicieron con el intermediario Cesc. El catalán superó a 9 rivales picando un balón al punto de penalty.

Alba lo sincronizó con su carrera atravesando en diagonal el intervalo central-lateral para

controlar y disparar en un metro cuadrado. Paradójicamente España batía a Finlandia

utilizando el juego aéreo cuando no había podido hacerlo raseando la pelota. Cesc, un día

más, transitaba entre las zonas de creación y finalización de manera impredecible,

fantasmagórica. Impecable interpretación del fútbol total de un jugador incapaz de superar

a un rival en velocidad, ni en regate…Para descifrar las razones de su tremendo impacto en el desarrollo del juego, hay que fijar la atención en su gran diferencial: la inteligencia táctica.

El gol no iba a alterar los cauces del partido durante el primer tiempo. En la reanudación,

Finlandia dio un paso hacia adelante. Decidió doblar sus recursos ofensivos. Al

contraataque le unió el ataque posicional en campo español. La Roja tenía menos

movilidad por dentro y el balón viajaba más despacio. Este hecho coincidía con una

pérdida de intensidad en sus acciones. Todo provocó un retraso de 15 metros en todas

sus posiciones, su control del juego había perdido continuidad.

Pronto intervino Del Bosque introduciendo a Navas por Villa en el min. 55. Perseguía

amplitud, desborde y sobre todo una marcha más que le devolviera la hegemonía del

primer tiempo, y que de una vez, ese dominio se transformara en posibilidad de hacer gol.

Pero Finlandia iba a persistir en su amenaza ante Casillas al mismo tiempo que Xavi e

Iniesta perdían influencia en el juego. La mágica transformación que suele experimentar el

juego en sus botas no existía.

El cambio de Negredo por Cesc terminó de descompensar el juego asociativo del primer

tiempo. Finlandia no sólo atravesaba el terreno español en velocidad sino que se

instalaba en él combinando en ataque. Pero la entrada de Cazorla por Pedro devolvería el

control, la asociación en medio campo y la normalidad.

En las postrimerías del partido, Negredo culminó un perfecto contraataque. España había

rematado a Finlandia con su arma. La contra española de la contra finlandesa fue letal.

Correcta victoria, sin alardes, que otorga a España el pasaporte virtual al Mundial de

Brasil. En el debe, la sorpresiva y postiza elección de Koke en el lateral derecho (huérfano

de automatismos propios de la posición), la escasa transformación del dominio en

ocasiones de gol y el sufrimiento sin balón cuando Finlandia decidió estirarse.

*Twitter: @FDescifrado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *