Bayer-Chelsea: el fútbol premió a Guardiola

Bayern-Munich-Chelsea

*Twitter: @FDescifrado

Reencuentro de dos estilos muy reconocibles en la Supercopa de Europa. De dos
entrenadores irreconciliables, Guardiola y Mourinho, cuya relación de enemistad
crece en cada enfrentamiento. Enemistad no sólo personal, sobre todo es futbolística, a
tenor de lo visto en el Bayer de Munich-Chelsea de Praga.

Claras intenciones en ambos bandos desde el primer instante. Los ingleses cedían la
iniciativa a los alemanes esperando en campo propio con dos líneas de cuatro muy
próximas, con Oscar y Torres por detrás de la divisoria. El Bayer aceptaba el
protagonismo y la responsabilidad de la posesión del balón que el Chelsea le concedía
con la intención de arrebatárselo y encontrar espacios a la contra con rápidas transiciones
que le otorgarían, además de los goles, serias opciones hasta el final. El madrugador
tanto de Torres -min. 8- agudizó la insistencia de uno y otro en sus dispares caminos
hacia la victoria.

El Bayer, fiel al modelo de su técnico, encontró dificultades para llevar con precisión y
eficacia el peso del partido. Las lesiones de Thiago y Schweinsteiger le condicionaban
para armar el centro del campo, fuente de todo el fútbol en el 4-3-3 de Pep. La tipología,
características y mentalidad de los medios alineados Lahm, Kroos y Muller dificultaban la
propuesta del técnico español. Las conexiones del pivote (primero Kroos y luego Lahm)
con los dos medios interiores (Kroos y Muller) eran imprescindibles para una salida por
dentro que enriqueciera las posibilidades en la continuación del ataque (derecha, centro o
izquierda). Así complicarían las neutralizaciones del rival. Pero Lahm es un extraordinario
jugador de banda, principiante en las tareas de pivote. Y Muller es un jugador dinámico,
que desequilibra con penetraciones al espacio; en cambio, le cuesta respetar la
posición, combinar y avanzar desde ella como indica el manual de Guardiola para el
puesto de medio interior. Su elevado centro de gravedad le dificulta disponer de la velocidad gestual suficiente para triangular en espacios reducidos (frente al Chelsea, muy reducidos) y bajo intensa presión, y así ir consiguiendo ventaja táctica en cada jugada. Es un jugador de calidad, pero atlético, nacido y formado para engullir metros y desequilibrar en
movimiento.

Bendita circunstancia para Mourinho que nos ayudará a descifrar por qué -sobre todo en
el primer tiempo- el Bayer gobernaba el partido pero con sensación de estar desafinado,
desajustado, inseguro. Si los alemanes necesitaban espacios para manejar la pelota por
dentro, el técnico portugués iba a acortar y estrechar el campo con gran densidad defensiva para dificultarlo. Acto seguido, robo y contraataque inglés con dos puñales por fuera como Hazard y Schurrle. Ya tenemos las causas de una realidad aparentemente contradictoria pero genuinamente futbolística: el Bayer tuvo el balón, propuso el fútbol y el Chelsea dispuso de las más claras ocasiones de gol antes de la prórroga, además de adelantarse en el marcador en dos ocasiones. Para Guardiola, el ataque y la defensa son indisociables; pero la anarquía de sus medios les impedía estar óptimamente colocados para la presión inmediata allí donde perdían la pelota y el equipo debía correr hacia atrás para recuperarla. Así, el sistema defensivo del Bayer es vulnerable.

El plan B de los alemanes era iniciar por fuera llevando la pelota al lateral izquierdo Alaba o a
Ribèry en posiciones intermedias. Allí la línea de banda se convertía en el mejor defensor
rival. Contra ella, les encerraba el Chelsea con triángulos defensivos lateral-mediapunta de banda-pivote. El problema -robos y contras- se reproducía con más frecuencia de la deseada por Guardiola, que necesita un control absoluto de los partidos, sin sobresaltos para ir
sometiendo a los rivales hasta vencerles. Y es que, el equilibrio, la fiabilidad y la
supremacía que debían otorgarle sus tres centrocampistas  no aparecieron por las razones expuestas.

En la segunda mitad, pronto -min. 47- llegó el empate de Ribèry que ayudaría a cambiar
algo el escenario. El francés, aprovechando una de las bonanzas de jugar con extremos
a pierna cambiada, escapó de la banda en diagonal y batió a Neuer de un fuerte disparo con su pierna hábil. Acto seguido, Guardiola, en un ataque de normalidad daba entrada a
Javi Martínez por Rafinha. Lahm ocupaba su natural posición de lateral y el español la de
pivote, donde aportó equilibrio y seguridad al juego bávaro. Con un jugador apropiado en
el pivote comenzaron a llegar balones en posiciones más avanzadas a Robben que en diagonal abandonaba su parcela para ser doblado por Lahm. Igual sucedía en banda izquierda con Ribèry y Alaba. Era un Bayer más fiable. Hasta el final del partido se sucederían las entradas por banda y los centros (quizá en exceso). Es una gran diferencia con el Barcelona de Pep. Ahora tiene la presencia y centímetros para el remate de Mandzukic entre otros muchos.

Después llegaría la expulsión de Ramires en el Chelsea, la prórroga y dos nuevos goles. Se iba a prolongar el panorama ya descrito. En la tanda de penalties, el fútbol devolvió a Guardiola lo que él le había ofrecido durante 120 minutos, frente a un equipo inglés que a imagen de su entrenador, se protegió con gran acumulación de hombres pero sin excesiva calidad táctica defensiva como indica el hecho de haber recibido más de una treintena de tiros a puerta.

Fue una victoria que aportará tranquilidad a Guardiola para continuar su obra, además de un
refuerzo en su liderazgo y poder de convicción sobre el vestuario. Mientras, ¿deberá mezclar con más frecuencia el juego desde la posición con la explotación de la velocidad y verticalidad que le ofrece su plantilla?, ¿hubiera evitado así dar tiempo a algunos repliegues del Chelsea?. ¿Debe optar por la demolición y nueva construcción de un modelo?, ¿o abordar pequeñas reformas que den brillo al juego de un equipo que ya ganó todo en Europa?.

* Twitter: @FDescifrado

1 comentario en “Bayer-Chelsea: el fútbol premió a Guardiola”

  1. Uqeria solamente precisar que el BAYER es el club de Leverkusen, esponsorizado por la empresa farmaceutica BAYER.
    El club de munich es el BAYERN, por ser de Baviera.
    Son dos cosas completamentes distintas.

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